domingo, 13 de septiembre de 2009

Salud: condición física vs. actividad física

Se divisa la pasarela, se encienden las luces, suena la música, el público se inquieta... ¡Ya tenemos una nueva tendencia en la Educción Física!: la moda de la salud.
En la condición física se está viviendo una reconceptualización, por ejemplo, en sus componentes: reajustando la resistencia a la resistencia cardiovascular u obviando la velocidad. De manera más general, ha pasado de tomarse la condición física como producto, una visión hacia el rendimiento que reproduce valores discriminatorios, a considerar la actividad física como proceso, orientándola hacia la práctica que dibuja planteamientos más accesibles y saludables para todas las personas.
Pero puede que estemos ante una "innovación sin cambio" (Sparkes, 1992). Se han adoptado lenguajes y, a lo sumo, materiales nuevos para adornar viejos planteamientos y convicciones. Este posible cambio superficial puede haber reavivado y "justificado" el ejercicio físico con finalidades terapéuticas, por ejemplo, repetidamente comprobado en estudios antropométricos sobre el Índice de Masa Corporal (IMC).
Renacida la visión del ejercicio físico terapéutico, desde una postura holística aceptamos ciertas aportaciones (ej. riesgos generales) pero sin estancarnos en esta perspectiva y profundizando hacia otros modelos como el psicoeducativo, preocupado en la autonomía del alumnado, o el socio-crítico, que toma conciencia de una cultura física popular de orientación consumista (ej. fitness) y deshumanizadora (ej. cuerpo=máquina). A la perspectiva socio-crítica le tendríamos que sumar una más ecológica relacionada con la educación ambiental: ¿cómo estar sano en un mundo enfermo?
No obstante, y aunque parezca contradictorio, debemos buscar una transferencia entre la Educación Física y la cultura física popular. Que no quiere decir una reproducción.Desde el punto de vista didáctico, podemos probar empezar el curso con la expresión corporal, en vez de transmitir una visión de rendimiento físico en EF (ej. calentamiento atlético), desarrollando el acondicionamiento saludable de manera transversal con actividades físicas en la naturaleza, juegos, incluso la misma expresión corporal, haciendo bueno el término de contenido multipropósito (Sánchez Bañuelos, 1997) con propuestas como la comba (Peiró, Hurtado e Izquierdo, 2005), orientación, juegos cooperativos, aerobic recreativo (Montávez y Zea, 1998)...
Creo que la mayoría coincide en que el protagonismo se lo tenemos que ceder al alumnado y nosotras pasar a mediadoras/facilitadoras. Algo más complicado parece ser el razonar que al igual que en la metodología debe ocurrir en la evaluación ("Dime cómo evalúas y te diré cómo enseñas"). Si creemos en una evaluación formativa, o mejor, educativa, ¿cómo no implicar al alumnado en ella? ¿Propuestas? Diarios, contratos didácticos, portafolios, etc. Bueno, que todavía tengamos que justificar la incoherencia de los test físicos... Pierden razonamiento porque 2 horas a la semana no es tiempo significativo para algún cambio. ¿Y si dotamos de un tercer tiempo?, ¿valoramos su implicación en el tiempo libre? En estas edades infantiles y juveniles, prima más el factor genético y madurativo (ej. en la fuerza, flexibilidad...), además de volver a un razonamiento del rendimiento comentado anteriormente.

Dentro de la extensa bibliografía a recomendar, exponemos una publicación en español que inició este cambio: DEVÍS DEVÍS, J. Y PEIRÓ VELERT, C. (1992). "Nuevas perspectivas curriculares en Educación Física: la salud y los juegos modificados". Barcelona: INDE.

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